¿CUÁL es el mayor obstáculo al aprender un nuevo idioma?
Muchos consiguen acumular un respetable vocabulario con aplicaciones como Duolingo, Memrise, Babbel, Busuu y VocUp. Llegan, incluso, a aprender lo suficiente para defenderse en un viaje.
Pero hablar fluida y con cierta velocidad una lengua es otra cosa.
(Y, llegar a dominarla, otro tema aparte.)
¿Cuál es el mayor obstáculo entonces?
Tú misma /o.
Mejor dicho, tu cerebro.
Hablar otro idioma es como adoptar una nueva personalidad, otro yo, otra identidad.
Y eso es algo que el cerebro no soporta, de modo que te pone todo tipo de trabas, argumentos, excusas, dilaciones y pretextos para impedirlo.
Así como una de las funciones de tu cuerpo es mantener su unidad (tu mano no se queda en el vaso que dejas sobre la mano, sigue contigo), una de las funciones del cerebro es preservar cierta unidad «mental», ese tú que eres.
Es tan importante esa función, que a las personas que les falla suele considerárselas enfermas y, de hecho, tienen grandes problemas para integrarse en la sociedad, en cualquier grupo.
Por eso, ante el reto (y lo es verdaderamente) de aprender un nuevo idioma, el cerebro se defiende.
No tengo tiempo. No soy buena para los idiomas. No tengo oído. Me aburre la gramática. Tendría que aprender mucho vocabulario. Tendría que organizarme mejor. No podría pagar un curso. No tendría con quién practicar. Necesitaría un buen profesor o profesora. No conseguiría alcanzar el nivel que me gustaría, así que mejor ni lo intento.
Además, como cuando se hace un importante plan para el futuro, surgen dos miedos básicos:
1) Que funcione tu plan.
2) Que no funcione.
No es un chiste.
El segundo miedo es el más común: el de no llegar a conseguir lo que nos hemos propuesto. Es decir, hacer todo un gran esfuerzo y al final constatar que ha sido una pérdida de tiempo.
En el caso de los idiomas, sin embargo, el primer miedo puede ser mayor.
¿Por qué?
Porque en caso de que nos funcione y hablemos otro idioma, habremos conseguido esa segunda identidad o personalidad.
E intuimos que significará un gran cambio en nuestras vidas:
Porque entonces nos informaremos, estudiaremos, leeremos, nos entretendremos, veremos películas y videos, jugaremos, revisaremos la prensa y nos comunicaremos en general en dos (o más) idiomas, con todo lo que eso significará para nuestra vida diaria.
Por todo ello, a pesar de que el método MoviLinguas (entrenarse en un idioma como si fuera un deporte) te puede permitir hablar fluidamente, con cierta velocidad y muy buena pronunciación en relativo poco tiempo: no basta.
Hay que desarrollar estrategias paralelas:
No solo para mantener lo aprendido y entrenado (como sucede en cualquier deporte), sino también para crear las condiciones necesarias para seguir avanzando, para ‘completar’ y reforzar esa nueva identidad.
De otro modo, tu cerebro desarrollará estrategias para boicotearla.
En otras palabras:
Tienes que reforzar tu nuevo yo.
En estas páginas te mostraré cómo conseguirlo.
HjV

