«TU CEREBRO NO QUIERE QUE CAMBIES»
¿Crees que no tienes talento para los idiomas?
He conocido a cientos de personas que pensaban así.
El problema no eres tú. Es tu cerebro.
Y las creencias que arrastras: que no eres bueno para los idiomas, que no tienes oído ni talento.
¿Puede ser por falta de talento o inteligencia? Hay mucha gente con títulos y diplomas que sueña con hablar idiomas. Más de la mitad del planeta es bilingüe. ¿Podría ser por falta de oído? Todos hablamos por lo menos un idioma y con una musiquita que no se pierde con los años.
El problema es otro.
Tu cerebro no quiere que cambies.
Porque a la vez que mantenerte vivo y guiar tus movimientos, su función primordial es ahorrar energía. Para ello establece tu zona de confort y te hace ‘adicto’ a ella. Si la abandonas, lo percibirá como una amenaza y boicoteará tus deseos y metas.
Su alta eficiencia lo hace un experto en desanimarte y, como un tahúr, se guarda una última carta: el miedo. ¿Ya no recuerdas las veces que quisiste seguir un sueño o un deseo, y no conseguiste salir de tu parálisis?
La solución no es obligarlo a aprender, sino hacerlo tu aliado y crear las condiciones para que haga aquello para lo que evolucionó: adaptarse para ahorrar energía. El resultado será el aprendizaje.
Personalmente, con el Método-V he conseguido hacer fluidas mis 5 idiomas, y también lo aplico en otros ámbitos.
Persiste. Tu cerebro se encargará del resto.
EL APRENDIZAJE SUELE SER INVISIBLEGran parte de él ocurre de manera inconsciente. Por eso los progresos a menudo pasan desapercibidos, y muchos abandonan. Pero el cerebro sigue transformándose cada segundo, aunque no lo veas. |
APRENDER JUGANDO¡Cuántas cosas hemos aprendido jugando! Caminar, correr, hablar, relacionarnos. De adultos, empero, creemos que aprender es aburrido, tedioso y frustrante. No tiene que ser así. Puedes convertirlo en toda una aventura. |
SE APRENDE PARA AHORRAR ENERGÍAEl cerebro busca ser eficiente. Si una tarea persiste, se adaptará para resolverla con menor esfuerzo y así ahorrar energía. |
No necesitas fuerza de voluntad. Solo persistencia.
Persistir le dice a tu cerebro: esto importa, adáptate.
