«TU CEREBRO NO QUIERE QUE CAMBIES»
¿Crees que no tienes talento para los idiomas?
He conocido a cientos de personas que piensan así.
El problema no eres tú. Es tu cerebro.
Y las creencias que todo el mundo arrastra: que no eres bueno para los idiomas, que no tienes oído ni talento.
¿Puede ser por falta de talento o inteligencia? Hay mucha gente con títulos y diplomas que ansían hablar idiomas, además de que más de la mitad del planeta habla por lo menos dos. ¿Puede ser por falta de oído? Todos hablamos por lo menos un idioma y con una musiquita que no se pierde con los años.
El problema problema podría ser otro.
Tu cerebro no quiere que cambies.
¿Por qué? Porque a la vez que mantenerte vivo y guiar tus movimientos, su función primordial es ahorrar energía. Para ello establece tu zona de confort y te hace ‘adicto’ a ella. Si la abandonas, lo percibirá como una amenaza y boicoteará tus deseos y metas.
Es tan eficiente que es un experto en desanimarte y, como un tahúr, se guarda una última carta: el miedo. ¿Recuerdas todas esas veces que quisiste aprender un instrumento o un idioma, tus deseos y planes de Año Nuevo que no llegaban ni a febrero?
La solución no es obligarlo a aprender, sino hacerlo tu aliado y crear las condiciones para que haga aquello para lo que evolucionó: adaptarse para ahorrar energía. El resultado será el aprendizaje.
Mi propuesta es aplicar el Método-V, para hacer inevitable el aprendizaje por medio del entrenamiento de la fluidez.
No te preguntes si tienes talento: ofrécele a tu cerebro esas condiciones.
EL APRENDIZAJE SUELE SER INVISIBLEGran parte de él ocurre de manera inconsciente. Por eso los progresos a menudo pasan desapercibidos, y muchos abandonan. Pero el cerebro sigue trabajando, aunque no lo veas. |
APRENDER JUGANDO¡Cuántas cosas hemos aprendido jugando! Caminar, correr, hablar o relacionarnos. Como adultos, sin embargo, creemos que aprender es aburrido, tedioso y frustrante. |
SE APRENDE PARA AHORRAR ENERGÍAEl cerebro busca ser eficiente. Si una tarea persiste, se adaptará para resolverla con menor esfuerzo y energía. |
No necesitas fuerza de voluntad. Solo persistencia.
Pasos mínimos pero constantes son la forma más segura de llegar a tu meta
