¿Crees que no tienes talento para los idiomas?

He conocido a muchas personas que pensaban así.

Mi sospecha es que el problema no es el talento, sino una idea equivocada sobre cómo ocurre el aprendizaje.

En esta página quiero mostrarte que no hay que obligarse a aprender nada, sino crear las condiciones para que el cerebro despliegue su maquinaria inconsciente. Así se adaptará, pues una de sus prioridades es ahorrar energía. El resultado será el aprendizaje.

No se trata de forzar el aprendizaje, sino de dejar que ocurra en ti.

EL APRENDIZAJE NO SE VE

Gran parte del aprendizaje ocurre fuera de la conciencia. Por eso los avances suelen pasar desapercibidos al principio y muchos se desaniman. Pero el cerebro sigue trabajando aunque no veas los resultados.

SE APRENDE COMO JUGANDO

Todos hemos aprendido algunas de las cosas más importantes de nuestra vida jugando: caminar, correr, hablar o relacionarnos con los demás. Sin embargo, de adultos creemos que aprender significa aburrirse, memorizar y temer al error.

APRENDER ES AHORRAR ENERGÍA

El cerebro aprende para ahorrar energía. Ese es el verdadero motor del aprendizaje, no la fuerza de voluntad ni el deseo de aprender. Si una exigencia persiste durante suficiente tiempo, el cerebro termina adaptándose para realizarla con menor esfuerzo.

No es fuerza de voluntad. Necesitas persistencia.

La meta no es transformarse en un día. Tienes que avanzar por pequeños que sean tus pasos.


Comprender cómo funciona el cerebro te da la llave para dominar cualquier habilidad, ya sea mejorar tu técnica en un deporte, tocar un instrumento o superar otros retos.

Aquí documentaré mis experiencias como sexagenario aprendiendo chino, ruso y griego desde cero al mismo tiempo, y con el monociclo.

Con estos experimentos pongo a prueba mi hipótesis.

Porque el cerebro no distingue entre un idioma y un deporte: solo busca la forma de reducir el gasto energético al ejecutarlos.

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